El masaje

Los orígenes del masaje se pierden en la noche de los tiempos. Todas la grandes culturas, desde la asiática a la griega, han recurrido a él para recibir mediante la presión o la imposición de las manos beneficios para el cuerpo y el alma. Hipócrates lo utilizaba para combatir molestias en el abdomen  y el estómago, y también Julio César se entregaba al masaje para curar una forma crónica del neuralgia, llegando al extremo de llevar siempre consigo dos esclavos, incluso durante largas batallas.

También Aristóteles, quien consideraba que el alma estaba adherida al cuerpo hasta en sus pequeñas manifestaciones (teoría anticipadora del pensamientos moderno, de “que las molestias mentales tienen carácter psicosomático”), y tantos otros, descargaban con el masaje sus tensiones físicas y emotivas, encontrando alivio mediante la manipulación.

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El masaje manual es un procedimiento considerado desde siempre válido para ayudar a las fibras musculares y eliminar las toxinas generadas por el cansancio, o desbloquear esa zona del cuerpo rígida por la contracción neuromuscular. Desde luego la mano es un excelente medio de comunicación de energía, de fluidos relajantes, un medio a través del cual se descargan nuestras tensiones entregándonos fielmente a las solícitas fuerzas positivas vitales. Su éxito, pues, se debe también a los beneficiosos efectos sobre el sistema nervioso. La manipulación pone en comunicación activa dos partes entre las cuales se establece un fuerte lazo físico y afectivo, ya que el trabajo sobre la superficie de de los tejidos, sobre los ligamentos y sobre las articulaciones, además de eliminar la contracción musculoarticular, invade el área psíquica llegando a solventar problemas que corrían riesgo de agudizarse.

Sin embargo desde el punto de vista de la gimnasia correctiva, existe un problema de difícil solución: muchas partes de nuestro cuerpo no se pueden alcanzar con las manos en el automasaje, y se pierde el intercambio de energía que tanto se necesita, ya que es difícil de obtener la pasividad si al mismo tiempo tenemos que mostrarnos activos para dar energía.

La fuerza curativa del masaje es conocida en todas partes y está demostrada científicamente. 

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Dolor después de masaje:

Los masajes  intensos como el deportivo o descontracturante pueden producir agujetas en el transcurso de 48 horas después de la realización del masaje. Lo que realmente se siente es un “cansancio muscular”, ya que el/la terapeuta a trabajado los músculos, y suele ser más notable en este tipo de masajes.

Esto sucede porque las fibras del músculo están contraídas, endurecidas, con demasiada tensión… La función del masaje es romper esas fibras contraídas, ayudando al cuerpo a que vuelva a regenerarse de una manera adecuada y rápida. Por lo tanto el dolor después del masaje puede aparecer por dos causas diversas: la primera es el cansancio muscular que se ha descrito anteriormente, la otra causa es en puntos concretos, donde se necesitaría más masaje y/o ha sido un punto de mayor trabajo por la contracción del músculo.

La intensidad del dolor después del masaje es variable, ya que una persona deportista padecerá menos o nada de dolor a diferencia de una persona que nunca haya hecho deporte y no haya movido en absoluto los músculos trabajados o que reciba un masaje por primera vez. No obstante las molestias por agujetas serán relativamente suaves…

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