Hipertensión arterial

 

La presión arterial es una medición de la fuerza ejercida contra las paredes de las arterias, a medida que el corazón bombea sangre a su cuerpo. Hipertensión es el término que se utiliza para describir la presión arterial alta.

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Las lecturas de la presión arterial generalmente se dan como dos números. El número superior se denomina presión arterial sistólica. El número inferior se llama presión arterial diastólica. Por ejemplo, 120 sobre 80 (escrito como 120/80 mmHg).

Uno o ambos números pueden ser demasiado altos.

En la siguiente tabla,  se presenta la clasificación de los valores de la presión arterial en adultos de más de 18 años, que no estén tomando medicación antihipertensiva y que no sufran enfermedades agudas simultáneas a la toma de presión arterial.

DEFINICIONES Y CLASIFICACIÓN DE LOS VALORES DE PRESIÓN ARTERIAL

CATEGORÍA                           SISTÓLICA (mmHg)                          DIASTÓLICA (mmHg)

Óptima                                               < 120                                                   <80

Normal                                               <130                                                    <85

Normal-alta                                     130-139                                             85-89

Hipertensión de Grado 1                140-159                                             90-99 

(ligera)

Hipertensión de Grado 2                 160-179                                            100-109 

(moderada)

Hipertensión de Grado 3                   >179                                                   >109

(grave)

Hipertensión sistólica                        >139                                                    <90 

aislada

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En la mayoría de los pacientes con presión arterial alta, no se puede identificar ninguna causa, esta situación se denomina hipertensión primaria. Se calcula que el 95% aproximadamente de los pacientes con hipertensión tienen hipertensión primaria. El término alternativo, hipertensión esencial, es menos adecuado desde un punto de vista lingüístico, ya que la palabra esencial suele denotar algo que es beneficioso para el individuo. El término “hipertensión benigna” también debe evitarse, porque la hipertensión siempre conlleva riesgo de enfermedad cardiovascular prematura.

Factores de riesgo cardiovascular principales, de interés en la evaluación del riesgo global del paciente hipertenso:

A- Edad y sexo:  El riesgo de padecer enfermedad cardiovascular aumenta de manera constante a medida que avanza la edad y es mayor en los hombres que en las mujeres, aunque esta diferencia disminuye al aumentar la edad, y es mayor para la cardiopatía isquémica que para el accidente cerebrovascular. La relación de la edad y el sexo con la prevalencia de HTA es evidente. La prevalencia de HTA en el varón aumenta, progresivamente, hasta la década de los 70 que se mantiene o aún se reduce ligeramente. En mujeres, el incremento mayor se produce en la década de los 50, aumentando progresivamente hasta la década de los 80. La prevalencia es muy elevada para ambos sexos en la década de los 70 y 80 debido, especialmente, al componente sistólico.

B- Tabaquismo: El consumo de cigarrillos aumenta el riesgo de cardiopatía isquémica (CI) y de accidente cerebrovascular (ACV) a todas las edades, pero tiene especial importancia en las personas más jóvenes. En los varones de menos de 65 años, se ha observado que el tabaquismo aumenta el riesgo de muerte cardiovascular al doble, mientras que en los hombres de edad igual o superior a 85 años, se observó que el riesgo aumentaba tan solo en un 20 por ciento.

C- Obesidad: El aumento del índice de masa corporal se asocia a un incremento del riesgo de CI. Es probable que el riesgo asociado con la obesidad se deba en parte a una elevación de la presión arterial, aunque también es posible que intervenga la reducción de colesterol HDL y el aumento en los niveles de glucosa e insulina.

D- Lípidos y lipoproteínas: Las concentraciones crecientes de colesterol total y de colesterol LDL se asocian a incrementos del riesgo de CI. El riesgo relativo parece disminuir a medida que avanza la edad, aunque es característico que el riesgo absoluto aumente.

E- Diabetes, hiperinsulinemia e hiperglucemia: Globalmente, la diabetes eleva de forma característica el riesgo relativo de muerte por CI y de muerte por ACV en unas 3 veces. Además, en los individuos sin diabetes, se ha observado que el riesgo de CI está relacionado de manera directa y continua con las concentraciones plasmáticas de glucosa e insulina.

F- Alcohol: Un grado elevado de consumo de alcohol puede causar otros trastornos cardíacos y se asocia a un aumento del riesgo de ACV, en especial después de un consumo puntual excesivo, así como a unas cifras más altas de presión arterial y a un mayor riesgo de varias enfermedades y lesiones no vasculares. El riesgo de CI parece reducirse en los consumidores regulares de cantidades moderadas de alcohol.

G-Nefropatía y microalbuminuria: La nefropatía manifestada por una elevación de la creatinina sérica y proteinuria constituyen también un factor predecible importante, no sólo de la insuficiencia renal, sino también de episodios cardiovasculares graves. Aunque la mayoría de enfermedades renales se asocian a un aumento del riesgo, la nefropatía diabética parece ser la que confiere el máximo riesgo.

Síntomas de Hipertensión

En los comienzos de la enfermedad el hipertenso no detecta ninguna señal de alarma que le indiquen la existencia de la misma, dado que la hipertensión cursa inicialmente sin síntomas, de una manera silenciosa. Por esa causa, el paciente no toma medidas correctivas a tiempo. A medida que pasa el tiempo va afectando progresivamente a órganos vitales tales como el corazón, cerebro, riñones, ojos y arterias. En los casos de hipertensión grave -no tratada- pueden aparecer signos y síntomas evidentes, tales como dolor en el pecho, disnea, cefalea, náuseas y vómito, estado mental alterado, hemorragias nasales, trastornos visuales, enrojecimiento facial, somnolencia, confusión, mareos, entumecimiento y hormigueo de manos y pies, cansancio y disminución de la excreción urinaria, que pueden ser el reflejo de la presencia de complicaciones.

CAMBIOS DEL ESTILO DE VIDA

Usted puede tomar muchas medidas para ayudar a controlar su presión arterial en casa, como:

Consumir una alimentación cardiosaludable (saludable para el corazón), que incluya potasio y fibra.

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Tomar mucha agua.

Hacer ejercicio con regularidad, al menos 30 minutos de ejercicio aeróbico por día.

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Si fuma, dejar de hacerlo.

Reducir la cantidad de alcohol.

Reducir la cantidad de sodio (sal) que consume.

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Reducir el estrés. Trate de evitar factores que le causen estrés y pruebe con meditación o yoga para desestresarse.

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 Mantener un peso corporal saludable.

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La reflexología podal como terapia natural para ayudar en la hipertensión

Tratamiento: El tratamiento sugerido devolverá la tensión arterial a un nivel saludable. Para esto trabajaremos las áreas correspondientes al hígado, los riñones, el timo, la pituitaria, la tiroides, las suprarrenales y especialmente, el sistema nervioso.

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Fitoterapia:

Muérdago, lavanda, espino blanco, extracto de hojas verdes de olivo, pasiflora, ajo, zumo de granada, entre otros…

 

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